Documental Rita Lado B; el proyecto de los vínculos
Autoría: Ana Laura Gamboa Muñoz
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Este año en el marco del Dia Internacional de las Mujeres, en la IBERO Puebla se presentó un documental sobre la vida de Rita Segato, antropóloga feminista argentina que ha realizado diversas contribuciones al pensamiento crítico actual.
El documental se titula Rita Lado B, dirigido por Gabriela González, quien lo describe como “una exploración de sus vínculos, de sus afectos, una invitación a entender cómo piensan las mujeres como Rita y sobre todo una invitación a descubrir el potencial de nuestro lado B de nosotras. La fuerza de los vínculos y el cuerpo como un espacio para el sentir/pensar”.
Entre las múltiples aportaciones teóricos que Rita Segato ha realizado a los feminismos y al antirracismo, se encuentran reflexiones sobre el patriarcado, las estructurales elementales de la violencia, las contra pedagogías de la crueldad y miradas críticas sobre la raza y la etnicidad. Junto con otros autoras y autores ha puesto el énfasis en analizar como la colonialidad del poder, del sentir y de hacer se ha inscrito históricamente en nuestros cuerpos y en nuestra forma de vivir la vida.
Sin embargo, el documental “Rita Lado B” no está centrado en su “lado A” que muchas personas conocen como el de la gran teórica, sino en su “lado B”, como una mujer, madre y una amiga que nos abre la puerta a su cotidianidad. La vemos en momentos de viaje, acompañada de guitarras, cantos, presentaciones, pláticas y vino compartido con amistades, hijas, hijos y amores. Aparece en los territorios que habita con frecuencia y en las preguntas que emanan de ella en cada uno de ellos.
Dos proyectos de la sociedad
Para Rita Segato existen dos proyectos en la sociedad, el proyecto de las cosas y el proyecto histórico de los vínculos. El primero pone en el centro la productividad y la creación de individuos-individuales; el segundo, en cambio, propone que a partir del vínculo con otros y otras y de los otros se construyen los afectos y la comunidad. Se trata de una apuesta contra las pedagogías de la crueldad.
Mas allá de las palabras, que de por si son potentes, llama la atención que la directora, nos presenta a una Rita rodeada de gente, que afirma disfrutar de la vida cuando la dejan disfrutarla. Verla en esos espacios puede poner en tensión nuestra noción y valoración del tiempo, no como algo cosificable, sino como una experiencia relacional. Indirectamente, esto me llevó a pensar ¿cómo vivimos el tiempo?, ¿qué hacemos con el tiempo que hoy vivimos y que nos queda? Me recuerda a una frase de Edith Eger que dice “tal vez no es tanto preguntarnos ¿por qué vivo? Sino qué puedo hacer con la vida que nos tocó.
Como viajes de ruta, podemos ver a Rita que se mueve y transita entre Argentina, Nueva York y Chile, y quien a propósito del exilio que vivió de Brasil menciona “la peor pena no es la capital, sino el destierro”. Esto nos lleva a pensar en cuántos dolores cargan quienes han sido expulsados de su tierra, pero también en la potencia que implica sostener posturas éticas, aun cuando el mundo empuje en sentido contrario.
Disponibilidad para el amor
Otro de los elementos que deja pensando el documental, y que atraviesa la reflexión sobre los vínculos, es la pregunta por nuestra disponibilidad al amor en su sentido más amplio. Observamos a una Rita enamorada de su pareja, de su vida, pero también de sus hijos e hijas. Verla así, me hace pensar que tal vez, mientras más abiertas/os estemos a experimental el amor, más abiertas estaremos también a recibirlo.
Y no hablo del amor como un lugar de perfección o como un punto de llegada, sino como un punto de partida, un espacio donde se integran distintas miradas sobre la vida. A veces con culpa por la ausencia, con presencias que duelen, pero también con presencias que sanan.
Como decía recientemente una persona: cuando hay idealización, no hay relación. Y es que cuando vemos a la otra persona en su totalidad, o lo más cercano a ello, puede comenzar realmente un vínculo. Vínculo que puede sostenerse de muchas maneras: en una mirada, en el reconocimiento mutuo, en reciprocidades y aprendizajes bilaterales sobre quiénes somos.
Reconocer nuestro Lado B
Ojalá que todos los días y no solo el mes de marzo, podamos reflexionar sobre quienes han estado con nosotras y nosotros, quiénes han sostenido nuestra vida y quienes seguimos siendo gracias a esos vínculos. Pero también que nos cuestionemos como la cosificación o el intento de sacar ventaja de una condición de género, de clase o de cualquier otro poder, pueden impedirnos movernos de lugar.
Tal vez el desafío sea abrirnos a la humanidad de reconocer nuestro pasado, nuestro presente y futuro siempre en relación. Y que, así como Rita Segato, podamos mostrar el mundo la fuerza de nuestro lado B, el cotidiano, el íntimo y el que muchas veces no nombramos.