Bad Bunny y la pedagogía crítica
Autoría: Cintia Fernández Vázquez
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Antes del espectáculo del medio tiempo del Super Bowl LX no conocía con profundidad la historia ni la música de Bad Bunny. Tenía nociones de su presencia mediática, de su impacto generacional y de su capacidad para marcar tendencias por conversaciones con mis estudiantes y mis sobrinas. También por haber escuchado algunas canciones con las que no podía evitar mover un poco las caderas en momentos algo inoportunos.
Vi este espectáculo por curiosidad pues como usuaria de redes sociales no fui ajena a la controversia causada por este evento que es tan importante para los estadounidenses y que se llevaría a cabo cien por ciento en español.
El espectáculo me pareció divertido, el artista atractivo y el mensaje un desafío a políticas cuestionables del gobierno actual del país vecino. Resultado: mi curiosidad se multiplicó, lo cual me llevó ese mismo domingo a explorar memes y posteriormente, durante la semana, estuve leyendo algunas columnas de análisis en medios diversos.
De esta manera la curiosidad me llevó a un destino algo inesperado: descubrí que existen cursos universitarios dedicados a estudiar el fenómeno cultural que se ha construido alrededor de Benito Antonio Martínez Ocasio y su personaje público Bad Bunny. Este hallazgo me pareció estimulante por representar una oportunidad de acercarme a la cultura juvenil desde un enfoque académico.
Como experta en cultura y alfabetización digital tengo claro que un meme es una unidad de significado que se propaga, se remezcla y se reinterpreta en contextos digitales, condensando este significado en imágenes y textos breves que circulan rápidamente en la red como si fueran un virus (Scolari, 2008). En su acepción original, Dawkins lo describió como “una unidad de transmisión cultural” que facilita compartir ideas, valores y prácticas entre individuos de la misma especie (Dawkins, 1976).
Integrar esta definición en el análisis de fenómenos como el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es pertinente porque nos permite leer los memes no como simples chistes, sino como artefactos culturales repletos de sentido que se concretan en emociones, posturas y valores compartidos.
Antes del debate político entre expertos y opinadores, el meme fue la primera interpretación colectiva del espectáculo de Bad Bunny: pequeñas narrativas visuales que integraban emoción, humor e ironía; pero también lecturas compartidas de un momento cultural que no es ajeno a las problemáticas políticas y sociales complejas que se viven en la actualidad.
En este contexto me llevé una agradable sorpresa al descubrir el sitio web Bad Bunny Syllabus, una experiencia educativa y de investigación académica creada por las profesoras Vanessa Díaz (Loyola Marymount University) y Petra Rivera-Rideau (Wellesley College); esta iniciativa tiene el propósito de estudiar la música y figura pública de Bad Bunny desde una perspectiva histórica y política.
En este sitio web se expone su propuesta de exploración de temas como el colonialismo en Puerto Rico, su deuda y crisis de infraestructura, las protestas sociales, las raíces del raggeaeton y otros géneros musicales urbanos, la raza, el género y el activismo LGBTQ, aprovechando la música del Conejo Malo como puerta de entrada al análisis crítico de realidades complejas (Bad Bunny Syllabus, s. f.).
De esta manera, gracias a una actividad de fin de semana orientada al solaz y esparcimiento descubrí que este enfoque educativo inspirado en el artista ya se ha materializado en diversas instituciones de educación superior, en las que se diseñan experiencias formativas que utilizan la vida y obra de Bad Bunny como medio para comprender memoria histórica, migración y política cultural a través de recursos digitales diversos. (Infobae, 2025; Radio Eth, 2025).
La tendencia, con relación a este espectáculo musical, que ha prevalecido esta última semana en las redes, pone de manifiesto que la cultura digital no es producto de la tecnología en sí misma, ni la alfabetización digital se limita al manejo instrumental de plataformas. La cultura digital se construye debido a la conexión entre seres humanos y a la necesidad compartida de comprender y situarse en una realidad.
Leer el mundo digital como texto con contexto facilita desarrollar habilidades cognitivas de orden superior como: analizar diversos puntos de vista, interpretar narrativas, reconocer relaciones entre producciones culturales y fenómenos sociopolíticos.
De esta manera, un meme o una manifestación cultural viral puede ser el punto de partida para la creación de recursos didácticos valiosos que faciliten la activación del diálogo informado, el contraste de posturas diversas y el cuestionamiento sobre lo que existe detrás de los mensajes que se replican y se remezclan en distintos medios de comunicación y/o expresiones artísticas.
La iniciativa Bad Bunny Syllabus creada mucho antes que el Super Bowl LX, es un ejemplo de que es posible transformar el interés en las culturas juveniles en rigor académico y pedagógico, también pone en evidencia que los entornos digitales pueden convertirse en oportunidades para el desarrollo humano integral y la transformación social cuando se aprovecha la curiosidad y la necesidad de pertenencia para facilitar procesos de aprendizaje significativo.
Referencias
Bad Bunny Syllabus. (s. f.). https://www.badbunnysyllabus.com/
Dawkins, R. (1976). The Selfish Gene. Oxford University Press.
Scolari, C. (2008). Hipermediaciones. Elementos para una Teoría de la Comunicación Digital Interactiva. Gedisa.
Infobae. (2025). La Universidad de Yale ofrecerá un curso exclusivo sobre Bad Bunny.
Radio Eth. (2025). Universidades de EE. UU. ofrecen clases sobre Bad Bunny para entender su música.