El amor y la felicidad, ¿un derecho?
Autoría: Gilberto Rafael Rodríguez Moreno
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En occidente el amor es uno de los motores sociales, el amor, por ahí dicen, es un estado de locura, por amor se haría cualquier cosa, amar, que nos amen, pero el amor al fin y al cabo es algo que va a colateralmente a lo que toda persona occidental desea: felicidad. ¿Qué es la felicidad? Eso te lo dejo a ti amiga y amigo lector, puede haber tantas definiciones como seres humanos han existido, pero más allá de la conceptualización de la felicidad ¿tenemos derecho a ella?
El derecho a la felicidad por “primera vez” fue plasmado en la declaración de independencia de los Estados Unidos, expresaba: “El creador con ciertos derechos inalienables, que entre estos derechos deben colocarse, en primer lugar, la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. El derecho se reconoce no en abstracto, sino en la búsqueda de, lo que signifique para cada quién, pero toda persona la puede buscar, sino la encuentra es otro boleto, pero el Estado no puede obstaculizar dicha búsqueda.
La Constitución de Virginia en 1776 en su artículo primero mencionaba que: “todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes, y tienen ciertos Derechos inherentes, de los cuales, cuando entran en estado de sociedad, no pueden, por ningún contrato, privar o despojar a su posteridad; especialmente el goce de la vida y de la libertad, con los medios de adquirir y de poseer la propiedad y perseguir y obtener la felicidad y la seguridad”.
El amor y la felicidad, ¿un derecho?
A nivel internacional no se encuentra como tal un tratado que reconozca el derecho a la búsqueda de la felicidad, sin embargo, Naciones Unidas el 19 de julio de 2011 aprobó una resolución (A/RES/65/309), titulada: La felicidad: hacia un enfoque holístico del desarrollo. En su preámbulo establece que la felicidad no está concebida ni reflejada en el Producto Interno Bruto de los países, lo cual a nuestra consideración es correcto. El PIB deja de lado al ser humano y solo lo que importa es el crecimiento económico, cueste lo que cueste, quizá por ello se inventó el índice denominado: Felicidad Interior Bruta, en la cual se debe pensar en variables de bienestar de la población, como educación, salud y desarrollo sostenible.
La Convención de los Derechos del Niño y de la Niña, en su preámbulo establece que “para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión”, no define ambiente, por lo que nos deja duda qué se debe de entender por ambiente de felicidad en la familia.
La búsqueda y conquista
En nuestro país en lo general no encontramos la palabra felicidad en el marco legal, algo nos llamó la atención, al buscar de 1917 la fecha con el fin de saber si existen jurisprudencias o tesis que retomen la felicidad, encontramos diez, la primera es sobre la expropiación petrolera, antepuso el interés de la nación a los particulares, ya que pensar lo contrario iría en contra de “la felicidad de un pueblo soberano”. La segunda, habla sobre religión, y la define expresando la palabra felicidad, veamos: una religión es un sistema de doctrina inspirada en el fundamental propósito de procurar la elevación moral de sus adeptos y su felicidad, principalmente ultraterrena, ese era el criterio de la tercera sala de la Corte en 1942.
Lo que rodea al amor
Los demás criterios los encontramos a partir del año 2010, relacionados con los derechos de las niñas y los niños, el primero habla sobre patria potestad, retomando al final lo dicho en la Convención del Derecho del Niño y de la Niña, crecer en un ambiente de felicidad, luego un tribunal colegiado señala que se debe proteger y quitar cualquier conducta o acción que “obstaculicen el camino a la conquista de su felicidad”, el siguiente criterio es de visita y convivencia, ya que es esencial para alcanzar la felicidad, tres más expresan que en el seno familiar debe de haber un “ambiente de felicidad” y, un último del año 2022 se habla que el entorno familiar favorezca aspectos relacionados con su felicidad.
La felicidad, como observamos no es un derecho como tal, su búsqueda y conquista sí, hacia las y los menores el Estado protege un ambiente de felicidad, lo que signifique eso, espero que, en este mes del amor, encuentres la felicidad y hagas feliz a la comunidad que te rodea.
In omni amore et serve