¿Y si sí… o quién sabe? Recuerdos y esperanza previos al 5 de julio
Autoría: Guillermo Yrizar Barbosa
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Uno de mis recuerdos más antiguos es del Mundial de 1986. La segunda ocasión en que México fue anfitrión y país sede único. En esa ocasión, el Tri fue eliminado en cuartos de final por Alemania, en el Estadio Universitario. Perdimos en penales (4-1). Todavía no iba a la primaria, pero recuerdo haber estado en una carne asada familiar, en Matehuala (al norte de San Luis Potosí), con una televisión como el centro de atención para ese fatídico partido sabatino en un 21 de junio. No recuerdo detalles del juego, excepto los uniformes.
Hasta hace poco tiempo supe que Javier Aguirre “El Vasco” había sido expulsado casi al final de los tiempos extra y que Hugo Sánchez “El Niño de Oro” no participó en la tanda de penales. Tampoco tenía registrado en mi memoria que el guerrerense Manuel Negrete fue el primer cobrador mexicano que igualó la primera anotación de Klaus Allofs, prolífico goleador de la Bundesliga. Lo que sí recuerdo es que, terminado el partido, la euforia deportiva y el buen ánimo se esfumaron.
Tengo mejor memoria mundialista a partir de 1990 (aunque México no participara al ser sancionado por “El cachirulazo”). Al día de hoy recuerdo con mucho detalle con quiénes he estado y dónde he visto casi todos los juegos de inauguración, de la selección mexicana, de las eliminatorias y, sobre todo, las finales. La de 1990 la vi en Brownsville, los penales de 1994 en San Luis Potosí, en esas dos con mi tía Rebeca (QEPD) jugando de local. En 1998 fue en casa de mi tío Jorge Arturo (QEPD) en Los Olivos.
40 años después de mi más antiguo recuerdo, por primera vez pude asistir a un juego del Mundial, en el Estadio Azteca, para la victoria de 2-0 ante Ecuador. A un “cuarto partido” mundialista que no ganábamos desde 1986, cuando por el mismo marcador vencimos a Bulgaria (pero que en esa ocasión significó pasar a cuartos de final). En 1994 ese mismo país, liderado por Hristo Stoichkov, nos eliminó (en penales) y en 1998 de nuevo los Alemania (2-1 en tiempo regular; Luis Hernández “El Matador” perdonó una ventaja de dos goles). La eliminación de 2002 es quizá una de las más dolorosas ante el archirrival, socio y vecino del norte, con una triste tarjeta roja para Rafael Márquez (El Káiser de Michoacán). Las eliminaciones de 2006 y 2010 también dolieron harto ante Argentina. En 2014 ocurrió el “No Era Penal” ante los Países Bajos. 2018 nos echó Brasil con el mismo marcador con que en este año vencimos a la escuadra andina. En el Mundial de 2022, el fracaso mundialista fue justamente no avanzar después de jugar solo tres partidos.
A reserva del resultado del 5 de julio ante Inglaterra, es posible que a nuestro Tri mundialista de 2026 lo recordemos por brindarnos minutos y quizá hasta varias horas de alegría entre muchos meses y años de penas posteriores a la guerra contra el narco. El ya viral “¿Y si sí?” (muy impresionante de escuchar en el Estadio Azteca, el Coloso de Santa Úrsula) lo interpreto como un llamado a la esperanza.¿Y si sí acompañamos a las madres buscadoras para encontrar a las cientos de miles de personas desaparecidas dentro y fuera de nuestro país? ¿Y si sí ofrecemos mejores salarios y condiciones laborales a miles de personas trabajadoras de la educación, de la salud, de quienes recogen la basura diariamente y mantienen la seguridad pública (con y sin festejos desmesurados)? ¿Y si sí vemos a las personas migrantes y desplazadas como sujetos de derechos humanos, como verdaderos protagonistas de cambios y transformaciones positivas más allá de los goles de Julián Quiñones, Lionel Messi o Kylian Mbappé? ¿Y si no empezamos o seguimos sin cuestionar a los sistemas económicos, sociales y políticos actuales que lucran con el racismo o la xenofobia, ni a las prácticas que exacerban las múltiples violencias, las desigualdades o el deterioro medioambiental, cómo podríamos aspirar a un México con paz, justicia, dignidad y bienestar, que contribuya a un mundo menos desigual y cada vez más diverso? Espero que nuestra selección mexicana y su destacada actuación en el Mundial, en estos primeros cuatro partidos, nos inspire a crear nuevos recuerdos y a reflexionar sobre cómo cultivar y alimentar la esperanza de transformar positivamente a nuestro país y al planeta.