Comunidad IBERO Puebla se une en eucaristía por el Día de San Ignacio
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La IBERO Puebla honró al fundador de la Compañía de Jesús en el Día de San Ignacio de Loyola. Esta ceremonia eucarística reúne a la Comunidad Universitaria en los primeros días de labores del periodo de Otoño. Su objetivo es empezar con gratitud y buena energía este nuevo ciclo, y recordar las enseñanzas del creador del paradigma pedagógico ignaciano.
Así, la Comunidad dispuso su mente y corazón en este momento donde se les colma de bendiciones y bienaventuranza para el mañana, ese que parece cada día más desafiante, y al que los integrantes de la Consulta Jesuita llaman a afrontar con el corazón de frente y una llama de esperanza que sea inextinguible.
Quienes oficiaron este acto insignia de la IBERO Puebla fueron los integrantes de la Consulta Jesuita: el Dr. Carlos Escandón Domínguez, SJ, cofundador de la Universidad y profesor emérito, el Mtro. Conrado Zepeda Miramontes, SJ académico del Departamento de Ciencias Sociales, el Mtro. Manuel Solís Echeverría, SJ, responsable de Formación Ignaciana, y el Lic. Ildefonso Navarro Zayas, SJ, académico del Área de Reflexión Universitaria.

En la ceremonia eucarística, se invitó a la Comunidad a “recuperar el cuerpo” en las acciones cotidianas y en la conexión con Dios. Así pues, se llamó a cada integrante de la Universidad a actuar con el corazón conectado y dispuesto al cambio profundo, a actuar siempre desde la congruencia y desde el principio personal.
“Ahora que iniciamos este semestre, ¿dónde está puesto nuestro corazón?, ¿dónde están nuestros procesos de cambio, de justicia, pero también de experiencia profunda de Dios en nuestros corazones? Que nos acicalen nuestras decisiones de una manera discernida, de una manera adecuada a los tiempos que estamos viviendo y que seamos esperanza para otros, que seamos una Universidad que se distinga en estos elementos que no otras universidades tienen”, dijo el Mtro. Conrado Zepeda.
Con el corazón dispuesto, expectante al cambio y a un nuevo comienzo, inició un nuevo ciclo en la Universidad Jesuita de la mano de su personal y a la espera del regreso de su estudiantado. Comprometidos con la transformación del mundo, reciben el periodo académico de Otoño con el cuerpo, la mente y el corazón dispuestos a cambiar.
