Comunidad IBERO Puebla imagina futuros mejores en ‘V Simposio de Ingeniería en Biotecnología’
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Como una universidad confiada a la Compañía de Jesús, la IBERO Puebla busca formar a jóvenes mujeres y hombres que incidan de manera significativa, positiva e innovadora en sus entornos para transformarlos en pro del bien común. Muestra de ello es la Licenciatura en Ingeniería en Biotecnología, que llevó a cabo su V Simposio: una plataforma hecha para transformar el futuro.
Este espacio creado por y para estudiantes con el objetivo de ver “Más allá de lo visible” reunió a las y los expertos en la materia en México, que siguen impulsando iniciativas de cambio innovadoras en salud, agricultura y medioambiente, y que comparten sus conocimientos a las nuevas generaciones de agentes de cambio, como lo es el talento IBERO Puebla.
La Dra. Lilia Vélez Iglesias, directora general Académica, aplaudió el amor y pasión del estudiantado presente en este foro de aprendizaje y de sus organizadores, pues “en este mundo en el que vivimos con una prisa enorme […] me parece que nos falta pasión”; no solo por los estudios, sino por mejorar el mundo.
“Estamos convencidos de que su disciplina, su profesión, su carrera [Ingeniería en Biotecnología] puede solucionar o proponer alternativas de solución para muchos de los problemas que hoy tenemos”: Dra. Lilia Vélez
Esa pasión está presente desde la creación de la licenciatura, como rememoró la Dra. Vélez Iglesias: “Cuando en 2018 en la Universidad se abrió Biotecnología, lo hicimos pensando en que es una disciplina que puede colaborar en resolver problemáticas del mundo, que son desafíos enormes y que hoy nos están cuestionando”. Ocho años después, esos desafíos son motores para la labor profesional y académica de las y los participantes.

El Mtro. Enrique Villa Álvarez, director del Departamento de Ciencias e Ingenierías, remarcó un aspecto identitario de esta licenciatura: el 75% de la matrícula está conformada por mujeres, quienes han puesto en alto a su alma máter. “Las y los estudiantes de este programa constantemente logran producir proyectos de gran valor académico que han llegado a presentarse tanto en congresos nacionales como internacionales”, llegando a países de Asia y Europa.
“Estoy convencido de que la formación dentro de esta disciplina que ofrece la IBERO Puebla es pertinente y de una calidad académica excelente. Les invito a aprovechar estos tres días de simposio para enriquecer su proceso formativo, tanto profesional como personalmente”, dijo el director de Ciencias e Ingenierías.
Como muestra de todo lo dicho, la coordinadora del Consejo Estudiantil de Representantes (CER) de Ingeniería en Biotecnología, Natasha Zamudio Valdez, dio un discurso motivador a sus compañeros de aula, que han visto en su disciplina una forma de cuidar la vida:
“La biotecnología es la insulina que sostiene a millones de personas con diabetes. Es la vacuna desarrollada en tiempo récord que salvó vidas incontables. Es el maíz que resiste la sequía; la bacteria que hace degradar el plástico del océano; es diagnóstico. Es terapia, agricultura y medioambiente. La biotecnología está en todo lo que nos mantiene vivos y por eso estamos aquí”.

Con esa convicción y hambre de cambiar las cosas, inició una jornada académica llena de progreso, innovaciones y descubrimientos que pueden marcar la diferencia en el entorno inmediato. Entre los expertos que participaron en este importante espacio para el futuro de la biotecnología, la Universidad recibió al Ing. Daniel Domínguez Gómez, cofundador de All Biotech, empresa innovadora especializada en biotecnología, que busca empoderar a los futuros líderes de la industria biotecnológica en Latinoamérica.
Su conferencia titulada “Biologizar el futuro. Cómo la biotecnología está transformando al mundo”, abrió el panorama de posibilidades a las y los futuros biotecnólogos, que reflexionaron sobre tres posibles horizontes que pueden ser determinantes para el futuro de la vida como la conocemos.
El primero se basa en la explotación de recursos, la inaccesibilidad de la tecnología y los bienes y la profundización de la desigualdad; el segundo, donde el porvenir es completamente tecnologizado, sin comprender al 100% sus alcances, pero con grandes avances; y el tercero, donde la innovación y la vida conviven y se complementan mutuamente, mejorando las complejidades del mundo en que vivimos.
El Ing. Domínguez Gómez exhortó al auditorio a abogar siempre por el tercer horizonte de futuro sostenible, pues, como ingenieros biotecnólogos, su función va mucho más allá del uso de sistemas biológicos, células, microorganismos y moléculas: se trata de generar cambios más profundos. Explicó que “una verdadera revolución o biorrevolución tendría que tener también una transformación social”.
